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lunes, 7 de junio de 2010

Buenas noches, y buena suerte..., fumadores

 

Alfredo Abián – LA VANGUARDIA

EL 1 de enero del 2011, que caerá en sábado salvo que la crisis y los mercados digan lo contrario, entrará en vigor la segunda ley antitabaco de la era Zapatero. Hablar de este asunto se ha convertido en un ejercicio de alto riesgo si se pretende censurar la degradación social y el confinamiento al que están sometidos los fumadores, como recientemente ha denunciado Vicente Molina Foix. El escritor valenciano, después de recordar en el diario El País que no ha quemado un pitillo en su vida, contrapone el carácter infame que se atribuye al rito de fumar con la benevolencia que el Estado aconfesional muestra con los practicantes de hábitos sobrenaturales que repican campanas o sueltan al muecín. Otro escritor, Manuel Vázquez Montalbán, ya nos alertó el siglo pasado sobre la persecución fundamentalista del placer de fumar por parte de quienes querían exterminar la supervivencia de la cultura del tabaco, que se remonta a hace 500 años, Dios mediante. Pero ahora toca entregar la salud al nuevo orden mundial, nadie sabe si porque el sistema está preocupado por nuestros pulmones, o porque pretende alargar la edad de jubilación hasta que apaguemos cien velitas y veamos cómo nuestros retoños septuagenarios siguen en el hogar paterno por el pertinaz paro juvenil. A los proscritos sólo les queda una salida: estrenar el 2011 en su salón quemando amorosamente los 18 centímetros de un Churchill mientras ven por enésima vez Buenas noches, y buena suerte.Noventa y tres minutos de arte en blanco y negro en los que una banda de periodistas americanos se enfrenta al senador McCarthy y su Comité de Actividades Antiamericanas mientras aspira varias cosechas de Philip Morris. Perpetren el desafío antes de que la ministra Jiménez desguace nuestro DVD y lo lance al sumidero de la nicotina.

martes, 11 de mayo de 2010

VIVIR!! por Jesús Quintero

 

12 de julio de 2008 — Palabras simples pero profundas las de Quintero. ¿Quién no habrá pasado por -eso- en la vida?.

lunes, 10 de mayo de 2010

martes, 4 de mayo de 2010

Una metáfora

Lluís Foix - 14/10/2008

Una metáfora de la crisis financiera global podrían ser las inundaciones provocadas por la ruptura de una presa que no resistió el volumen de agua acumulada porque la estructura no estaba lo suficientemente fortalecida. El paisaje que deja la catástrofe es desolador y tiene que transcurrir bastante tiempo hasta que se reconstruya el embalse, vuelva a llover abundantemente y se recupere la normalidad. Todas las crisis financieras del siglo pasado, desde la que conoció Wall Street en 1907 hasta la que se padece hoy pasando por la de los años treinta, el pánico empieza por la quiebra de un gran banco que provoca la retirada masiva de fondos, se instala la desmoralización en los mercados y el dinero público o privado se mueve de un lugar a otro sin orden ni concierto.

Cuando el pantano queda prácticamente vacío empieza la reconstrucción del sistema financiero. Por el camino se provoca una inestabilidad social, sube el paro, transcurre la crisis con cambios de gobierno y se rehace la presa con todas las garantías jurídicas para evitar la siguiente catástrofe. La pregunta que cabe formularse hoy es en qué momento de la crisis nos encontramos.

Sospecho que todavía no se ha tocado fondo a pesar del rebote de las bolsas que pueden producirse debido a las intervenciones masivas de los bancos centrales y de los gobiernos afectados. Habrá recuperación y volverá la calma. Pero no sabemos cuándo se producirá ni tampoco quién liderará la reconstrucción del sistema que se ha hundido con la participación de la irresponsabilidad de los ejecutivos de las instituciones financieras afectadas y también con la benevolencia de los gobiernos que miraron hacia otra parte mientras la ley de la selva era la norma en el mundo del dinero.

La nueva estructura no podrá ser la misma porque otros actores como India y China tendrán que tener voz y voto a la hora de reconstruir el sistema financiero globalizado. La consecuencia más inmediata es que el epicentro del poder financiero, económico y político del mundo ya no estará en Estados Unidos y Europa únicamente. Asia debe contar por razones demográficas, productivas, económicas y financieras. Y Rusia, también. Sin olvidar los países que producen la energía que consumimos, desde Arabia Saudí hasta Venezuela, que no pueden quedarse al margen de la reconstrucción global.

 

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Capitalismo popular

 
martes, 21 de octubre de 2008
Miguel Ángel Aguilar  - 21/10/2008
 

Ultimos lectores de las memorias de Alan Greenspan, tantos años venerado como presidente de la Reserva Federal (Fed) de EE. UU., traen a colación las reflexiones que figuran en la página 214 a propósito de las hipotecas subprime,que al parecer representaban más del 40% ya en el año 2005. Greenspan se declara consciente del riesgo que esa situación entraña, pero antepone la conveniencia de atender la aspiración que todos tienen de ser propietarios. Es la senda del capitalismo popular, explorada años antes por Thatcher, primera ministra conservadora británica. Se trataba de una nueva pedagogía mediante la cual era preciso inculcar a todos que los derechos económicos derivan exclusivamente de la propiedad.

Según esa doctrina, carecía de validez para generar derechos económicos toda otra invocación. Ni los años trabajados, ni las adversidades padecidas, ni los méritos presentados daban lugar a prestación económica alguna. Así que nadie generaba derechos a recibir pensiones, ni a la educación, ni a la sanidad. Los sistemas públicos quedaban caricaturizados como burocracias ineficientes con costes inaceptables. Además, la universalización de sus prestaciones se criticaba por injusta, al igualar a gentes desiguales, y por dispendiosa y por gravitar necesariamente hacia la corrupción. El Estado de bienestar era considerado un lastre que había de sostenerse con impuestos, cuyo importe siempre estaría mejor administrado si seguía en los bolsillos de los ciudadanos. El peso económico de las asistencias prestadas adquiría el carácter de una desventaja para la necesaria competitividad de nuestras economías.

Los liberal nihilistas confirmaban el principio proustiano de que hay convicciones que crean evidencias. Se imponía abrir un espacio que generalizara las oportunidades para que los de a pie dejaran de sentirse excluidos y soñasen con la prosperidad. Se hacía necesario propugnar el "capitalismo popular" que a todos daría la sensación de haber accedido a la condición de propietarios. La extrapolación de Max Weber llevó desde estimar la riqueza como signo de predestinación hasta culpabilizar al pobre por serlo. Ahora, para reconstruir la confianza, la primera piedra resulta ser el Estado.
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lunes, 3 de mayo de 2010

Tiran más dos setas que dos carretas

 

Tiran más dos setas que dos carretas

Quim Monzó  - 23/10/2008

 

Erase una vez un mundo razonable en el que las personas que iban al bosque a buscar setas eran cuatro. Nunca fui de esos. Nunca he buscado setas, no me interesa lo más mínimo y, por poco que pueda, pienso morirme sin haber buscado nunca. Puntualizado lo cual debo decir que no resultaba molesto, cuando andabas por la montaña, encontrarte cada tanto personas con un cesto colgado del brazo. Eran una de las muchas variedades de caminantes, una singularidad humana (como los esperantistas o los abstemios), y, como tal singularidad, dignos de todo respeto. Aunque uno no compartiese sus aficiones, el hecho de no ser muchos y de nadar contra corriente hacía que su entrega resultase sugestiva.

Pero es que ahora los seteros son multitud. Tampoco nadan contra corriente sino que se dejan llevar por las aguas del río de lo gregario. Si yo fuese un setero de los de toda la vida, me daría grima encontrarme tantos advenedizos. Tanta grima que dejaría de buscar setas y me dedicaría a - no sé...- la pesca, por ejemplo. Cualquier cosa antes que buscar setas. Sólo faltaba Caçadors de bolets para añadir más ovejas al rebaño. De los cuatro seteros de antes hemos pasado a los centenares de miles de la actualidad. Los márgenes de las carreteras están infestados de coches de seres que - solos o en familia (niños y abuela incluidos)- se lanzan al bosque como al Ikea el sábado: sin ninguna precaución.

Los bomberos de la Generalitat avisan que la cantidad de seteros que se pierden es ya alarmante. Este septiembre han recibido el doble de llamadas de auxilio que en septiembre del año pasado. Y octubre va por el mismo camino. Muchos salen sin consultar antes la predicción meteorológica. No tienen ni idea de la zona por la que caminan, van sin el calzado adecuado y, cuando ven que se han perdido en el bosque y llaman pidiendo auxilio, no saben dónde están: ¡ni siquiera el nombre del pueblo más cercano!

De momento, la morterada que cada año cuesta rescatar a esos insensatos (y a los insensatos que esquían donde está prohibido y a los insensatos que escalan sin el equipo necesario) la pagamos entre todos. Según anuncian las autoridades, en octubre del 2009 una nueva norma hará que, por fin, la factura la paguen ellos: cada uno la suya. Ya sé que, mientras tanto, los bomberos no pueden dejar de auxiliarlos, porque están al servicio del pueblo y que si patatín y que si patatán. Pero, si por mi fuese, los dejaría ahí, en el bosque, a ver cómo se las apañan. Igual consiguen llegar hasta la casita de caramelos, bombones y mazapán, y la bruja los ceba para comérselos en vez de a Hansel y Gretel. Quién sabe. Lo que es seguro es que, si sobreviven para contarlo, a la que vuelvan a la ciudad de donde nunca debieron salir se dedicarán como máximo a la cría del canario.

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